Dice proceder PRSC es amnistía porque Morales Troncoso es el más violador estatutos

Nueva York, EE.UU.- El dirigente balaguerista en esta ciudad, ingeniero Ramón Reyna, afirmó que lo que procede ahora en el PRSC es una amnistía general contra los “expulsados” reformistas, porque el presidente del partido, ingeniero Carlos Morales Troncoso, ha sido el miembro de esa entidad que más ha violado los estatutos desde que ingresó al mismo en 1982, siendo expulsado en una ocasión y luego retornar como general.

Consideró que “no habrá justicia” si el Tribunal Superior Electoral (TSE) no desestima la instancia del PRSC, que busca la expulsión de los dirigentes reformistas, porque violaría “flagrantemente” el artículo 69 de la Constitución dominicana, al no ser sometidos a un juicio oral, publico y contradictorio.
Reiteró que la cúpula del PRSC debe decretar una amnistía a esos reformistas y retornen a sus posiciones, pero todos, todos los miembros del partido deben reconocer que los estatutos son los que norman el accionar de la entidad para venir ahora a revisar caso por caso y determinar a quién acepta y a quien no, como se propone hacer una comisión encabezada por el doctor Florentino Carvajal Suero.                      
Aseguró que Morales Troncoso, antes de ser elegido presidente del PRSC y después de elegido, ha violado de manera pública, sistemática y autoritariamente los estatutos de la organización; al parecer, es la persona encargada de enseñar cómo se violan los mismos dentro del partido, dijo.
Entre las violaciones recordó su apoyó en el 2004 a Leonel Fernández a pesar que el PRSC postuló a Eduardo Estrella y en el 2008 volvió apoyarlo, siendo Amable Aristy Castro el candidato presidencial de la organización, además de violar lo aprobado por el Tercer Congreso Unitario Joaquín Balaguer, indicó el ingeniero Reyna.
Aseguró que Federico Antún Batlle, siendo presidente del PRSC, se querelló junto al abogado Jorge Luis Polanco, el 3 de mayo 2007, contra Morales Troncoso, reclamando una indemnización de 500 millones de pesos, 2 años de prisión y al pago de 100 salarios mínimos por usurpar los símbolos del partido en un acto político celebrado el 22 de abril de 2007 en el Club Mauricio Báez, en violación a la Ley 30-06.
 En ese entonces la Suprema Corte de Justicia (SCJ) aceptó la querella y fijó audiencia para el 6 de junio 2007, y no obstante la JCE advertirle a Morales Troncoso abstenerse en usar dichos símbolos y también haber sido notificado mediante acto de alguacil de no usarlo, dijo Reyna.
 Luego Antún Batlle expresó, “se trata de hacer valer el derecho del PRSC de que se respeten sus símbolos y emblemas, que nadie para conseguir beneficios públicos y políticos personales use como trampolín al partido”, ya que Morales Troncoso y demás fueron expulsados del partido.
Para ese entonces, el 23 de abril 2007, un influyente periódico de circulación nacional en su editorial plantea como insólito que el presidente Fernández se prestara a legitimar, como si no fuera un guardián de la Constitución y las leyes, una violación a la advertencia de la JCE sobre el uso indebido de los símbolos del PRSC, en un acto organizado por ex dirigentes de esa organización para promover su reelección.
Añade el vespertino que los ex reformistas incluso tocaron el himno del PRSC en la ceremonia. ¿Por qué en lugar de defender la ley, como se corresponde con su juramento, el Presidente se presta a legitimar una violación que a la vez representa un abuso de poder?, plantea en parte el editorial, recordó.
  Actualmente, Morales Troncoso y otros dirigentes se oponen al retorno de los reformistas que apoyaron a Hipólito Mejía, pero el momento es de unidad y perdonar los errores que son propios de los humanos, y sin la unidad no es posible construir una organización capaz de tener una incidencia determinante en las cuestiones del país, como sería apoyar la excelente obra de gobierno que está ejecutando el presidente Danilo Medina, como lo hubiese hecho Balaguer en vida, afirmó.
El no mantener ni vincular esos dirigentes “expulsados” al PRSC, le hace mucho daño a la imagen partidaria, al proceso de unidad y al fortalecimiento institucional, porque contribuye a debilitar el sistema de partidos y por ende a la democracia, ya que ésta necesita para su estabilidad de instituciones políticas fuertes y representativas, reiteró Reyna.

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