Las alianzas Público- Privada

OPINION

Lo malo de las buenas intenciones

 Por Juan M. Valdez Frías

Partiré de la premisa de que sabemos, y entendemos, lo qué es la alianza Público-Privada y de los buenos resultados que aporta al desarrollo económico del país. Al menos eso es lo que nos venden, y visto por encima, la intención es buena y razonable.

Pero, por lo bajo y al centro del rollo, que es el punto que nos interesa, radican otros aspectos políticos, partidistas y hasta personalistas que no llegan al pueblo.

Todos sabemos que la función de hacer negocio es ganar dinero y eso es lo que busca el sector privado cuando invierte sus recursos, conjuntamente con los del estado, en el desarrollo o administración de obras públicas. Ahora bien, lo que se debe tener en observación es la benevolencia del estado en elegir las empresas con las cuales va hacer negocios, que no estén envueltas en asuntos partidistas y en no permitirles que el margen de ganancias sea demasiado sustancial y lucrativo que repercute ser perjudicial a su vez, para el pueblo.

El mejor ejemplo de una alianza Público – Privada de gran importancia, pero con acuerdos no bien específicos y hasta meramente engañosos para el pueblo, fue la construcción del Puente Teodoro Moscoso. Sus continuos aumentos en la tarifa del peaje así lo demuestran y se espera que antes de culminar el vencimiento del contracto con la compañía desarrollara estaría pagando en razón 5 dólares el peaje y el gobierno no puede hacer nada para evitarlo, porque las exenciones y concesiones en que se hizo el negocio, en detrimento a largo plazo para el pueblo, no se lo permiten.

Hoy en día nos sabemos en dónde hay más buscadores de oportunidades para hacer negocios que en una plaza del mercado o en las oficinas del gobierno central. Bienvenidos sean. Claro que el gobierno tiene que ser flexible para motivar las inversiones privadas en el país. Pero cuando se trata de alianzas Pública – Privada las reglamentaciones, los términos tienen que específicos y el control en cuantos a servicios y aumentos deben ser sujetas a negociaciones claras y fuera del alcance de líneas partidistas.

Hoy tenemos alianzas Público – Privada en varias dependencias del estado. En algunas de ellas, específicamente el de las autopistas y tomando en cuenta que estamos en año de elecciones, se habla que habrá aumento en el costo de los peajes. Si las alianzas Pública – Privada en términos de ADMINISTRACION de las instituciones ya existentes (Hospitales, carreteras) lo que hacen es encarecer el costos de los servicios, entonces, no veo que sea buen negocio para el pueblo que ya no encuentra como estirar un poco más el dólar.

 *El autor tiene un BBA en Administración de Empresa de la Universidad del Sagrado Corazón y una Licenciatura en contabilidad de la Universidad O &M de Santo Domingo.

 

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