Papá Dios es un tíguere

OPINION

No tener un centavo dos o tres días después de cobrar se ha convertido en una queja estandarizada en no pocos.

Por Cándida Figuereo

Periodista

 No había oído algo similar hasta que aquélla madre treintañera me dijo a quemarropa: “Papá Dios es un tíguere.”

La joven estaba ruborizada de alegría cuando repetía plenamente convencida  que papá Dios es un “tíguere.” Me quedé perpleja y pensé: ¿Qué querrá decir? Había olvidado que momentos antes ella  estaba abrumada, como muchas otras madres solteras cuyos hijos están bajo su responsabilidad.

El dolor de cabeza que le torturaba antes que refirieras la hazaña que atribuía a Dios, era que no tenía el dinero para comprar los libros de su única hija de siete años para este año escolar 2012.

Otro comentario suyo previo a que se produjera el milagro era que el costo de los libros que indicaron a su hija era de 10 mil pesos. ¿Dónde voy a encontrar eso? ¿No se que voy hacer? Se cuestionó mientras dejaba la contestación al vacío.

Y, peor aún, el pago no estaba cerca. Y, peor aún, aunque el pago estuviera cerca los chelitos no le dan para dedicar 10 mil pesos la compra de libros. A los dos o tres días de cobrar generalmente suele decir: Ya no tengo un centavo.

No tener un centavo dos o tres días después de cobrar se ha convertido en una queja estandarizada en no pocos.

La treintañera, con la cabeza como un plomo por la preocupación, abandonó el área por la inquietud que tenía. Poco después retornó al mismo lugar diciendo a viva voz:

“Papá Dios. Ese tíguere es lo último. Wao. 10 mil pesos. Los libros de mi hija. ¡Tengo el dinero de los libros ya!. Se me quitó la ansiedad. Ya lo conseguí. Papá Dios, ese es un tíguere”. Dijo mientras reía de oreja a oreja repleta de felicidad.

Para no pocas madres la compra de útiles escolares se convierte en un drama cada año, pero están conscientes de que es un esfuerzo que deben hacer para que sus hijos no se queden a la zaga.

Estas madres son sabedoras de que la mejor herencia que pueden dar a sus hijos es la educación. Si como el caso de la treintañera alguien se ilumina por causas como esta y le da el dinero, realmente es valedero decir al modo nuestro “Papá Dios es un tíguere”.

 

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