Mujer suplanta durante 6 años la identidad de una víctima del 11-S

El 11 de septiembre del año 2001, el mundo cambió. Una nueva amenaza se instaló en la rutina diaria y millones de personas vieron cómo el orden mundial se transformaba ante sus ojos luego que dos aviones impactaran las Torres Gemelas. Pero, antes de que todo cambiara, en Nueva York y en muchas partes del planeta más de dos mil historias terminaron abruptamente.

Esas historias únicas de las víctimas se sumaron a las de los supervivientes que contaron cómo pudieron salir del infierno en el que se transformó la tragedia. Uno de los testimonios más conmovedores fue el de Tania Head, una mujer que perdió a su prometido y vio cómo su secretaria moría decapitada con el impacto del avión.

Muchos vieron en ella a una sobreviviente digna de imitar. El problema: todo lo que había contado era falso.

Como parte de la programación que conmemorará once años de los atentados, National Geographic lanzó el documental «La mujer que nunca estuvo allí», en el que relata la historia de Alicia Esteve, una española que suplanto la identidad de una víctima del 11-S durante seis años.

«¿Qué lleva a una persona a elevar una mentira a nivel internacional y hacerlo sin ánimo de lucro? ¿Cuáles son las claves de esta mentira? ¿Qué lleva a una persona a ultrajar de esta forma la memoria de las víctimas? «, son parte de las interrogantes que responde la investigación que hace pública una cruel mentira.

Según revela la pieza visual, Alicia Esteve afirmó haber estudiado en Harvard y Stanford antes de entrar a trabajar en la compañía Merril Lynch, ubicada en el piso 78 de la Torre Sur, lugar donde impactó el avión. En el momento del choque, dijo haber quedado «inconsciente, y su brazo, empezó a arder. Habría perecido de no ser por la ayuda de un voluntario que, con la cara tapada con un pañuelo rojo, le apagó las llamas y la ayudó a salir», detalló la investigación. Además de sufrir ese calvario, la mujer dijo haber perdido a su prometido en la Torre Norte.

La historia de Alicia llegó a ser tan convincente que incluso presidió la asociación de víctimas del World Trade Center hasta que periodistas del New York Post comenzaron a hacerle preguntas sobre su pasado que la incomodaron. Luego de eso iniciaron una investigación que culminó con revelar que Alicia no era Tania y que todo lo que había contado era una cruel mentira.

El gran misterio de esta historia, radica en las motivaciones que llevaron a Esteve a protagonizar una mentira que no le trajo beneficio monetario alguno.

Curiosamente, no es la primera ocasión en que hay un ciudadano español implicado en este tipo de fraudes.

En 2005, se descubrió que un octogenario llamado Enric Marco, contó durante tres décadas un dramático pasado inventado como víctima del nazismo en el campo de concentración de Flossenburg. Llegó, incluso, a presidir la asociación Amical de Mauthausen, con los supervivientes de este campo de exterminio.

Al ser preguntado por su invención, aseguró que empezó a contar este relato en 1978 porque «así la gente le escuchaba más y su trabajo divulgativo era más eficaz».

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