Danilo y su retahíla de primos

OPINION
Si con su retahíla de primos pudiera Danilo combatir la corrupción; valdría la pena escudriñar su genealogía, pero presumo que ya muchos primos habrán exigido al presidente un “sombrerito”, ante la escasez de “sombreros”.

Por: Ana Josefa Gil

La tía materna trajo a casa una novedad: “El primo Danilo ganó”. Cuando el recién electo presidente sanjuanero advirtió que le iban a salir los primos por doquier, pensé que se refería a los pobres de Arroyo Cano y Mogollón; pero al ver los periódicos recientes comprendo la seriedad de este asunto.

Y hasta ahora enlazo por donde es que realmente soy parte de ese árbol genealógico materno del electo presidente. Entre otros, eran hermanos: Dionisio Sánchez y Magdalena Sánchez. Danilo desciende de Dionisio y yo de Magdalena. El primero se radicó en Arroyo Cano y la segunda en Dormidero, donde nació mi bisabuela materna, Dolores Sánchez “Lola”; y justo en el Distrito Municipal donde brota el agua cristalina en la “Aguita de Liborio”.

Pero Danilo ha descuidado sus orígenes, y eso es imperdonable. Ya Liborio Mateo demostró ser defensor de la dignidad nacional; ahora es el turno de Danilo, quien debe combatir la corrupción nacional, y con mayor honra si se comprueba que el padre de Dionisio y Magdalena es descendiente directo del patricio Francisco del Rosario Sánchez.

Quisiera; mientras se confirma si en su paso por San Juan, el Gral. Juan Francisco Sánchez de Peña sembró una semilla, tal cual regaron las suyas desde Sabaneta los hermanos Mateo; dos españoles que cruzaron en el Siglo XIX las montañas desde el Cibao hacia El Camino Real de Jínova, donde establecieron sus hogares; quisiera, reitero, preguntarle a Danil ¿En materia política, para qué nos sirve la genealogía de nuestras adoradísimas madres? De hecho fue mi abuelo, de apellido Mateo, el jerarca de Jínova en los tiempos que para la Iglesia Católica local también lo fuera Monseñor Thomas F. Really. Los mismos tiempos del sátrapa. ¡Y soy Liborista!

Imagino además para qué nos sirve la genealogía paterna, si por ahí a Danilo le sale tremendo abolengo y a mí un militar franquista, mi amadísimo padre, de apellidos: Gil Domínguez, que si sigo hurgando, hasta el ex – presidente Hipólito Mejía Domínguez podría resultar ser mi primo mediante algún tronco erguido en la madre patria. Y sin embargo cesé cuando observé perniciosas actuaciones en torno al oro de Caonabo, porque ante todo ¡Yo soy Liborista!

Danilo tiene que cerrar el paso a los Judas de San Juan, aunque tenga repercusión nacional e internacional; y después construir la carretera Cibao-Sur por el mismo sendero que en el siglo XIX transitaron mis ancestros maternos, que descienden, según contaba con precisión mi iletrada abuela, del Maestro Mateo de Santiago de Compostela.

¡Sí, de España llegaron mis ancestros maternos a las montañas que luego defendió el “Maestro Mateo de La Maguana”! Ellos, al igual que mi padre, vinieron de la misma tierra a la que Julio Iglesias, Fidel Castro, Mariano Rajoy y yo, corearíamos en gallego “Terra do meu pai”. Me refiero a Galicia, desde donde recorrieron miles de kilómetros para apreciarlo que las mayorías de sanjuaneros, dos siglos después, todavía no ven: su riqueza e incalculable belleza. Resulta inverosímil que en pleno siglo XXI los sanjuaneros vivamos en total oscurantismo y lo aceptemos con normalidad: por eso estafan a Liborio.

Hasta monseñor José Dolores Grullón Estrella, en cuanto llegó a conducir la Diócesis de San Juan se enclavó en esas maravillosas montañas que hoy reclaman en la cima más alta una gigantesca estatua de Olivorio Mateo Ledesma como compromiso nacional de la no explotación del oro de Caonabo. ¿Quién mejor que nuestro presidente sanjuanero junto a monseñor para develarla?

Pero Danilo ni se da por enterado de la inminente explotación minera, aun cuando su propia hermana, la diputada Lucía Yomaira Medina, reside en San Juan y ocupa la Vicepresidencia de la Cámara de Diputados por segunda vez en los tres períodos que va cursando.

Ella puede informarlo sobre las exploraciones y explotaciones. Pero el presidente Medina, parece ignorar que el agua cristalina que ofrece Liborio es garantía de vida para el Sur y el resto del país. No defender la “Aguita” es grave: es renegar ser liborista.

Y un sanjuanero no puede darse ese lujo, sobre todo si gobierna el país; ya por ahí tuvimos al presidente del Triunvirato, Emilio de Los Santos, que renunció al cargo cuando por encima de su cabeza ejecutaron a Manolo Tavarez Justo junto a varios de la agrupación 14 de Junio; o tal como cuando el magnicidio de Ulises Heureaux “Lilís” que llevó a la presidencia de la República a su Vicepresidente, el sanjuanero Wenceslao Figuereo.

Danilo debe concertar con Liborio sería un error fatal declarar la bancarrota del país y/o que otros impongan su autoridad, sobre todo con fatales medidas tributarias.

Presiento que como no ha consultado con el “Maestro de La Maguana”, Danilo se la ingeniará para declararse descendiente de Pedro Santana, y en vez de propiciar cambios, tendrá que facilitar la continuidad a la complicidad, dejando la patria a los mismos villanos defensores del origen sanguíneo y al compadrazgo. O tal vez pudiera detenerse a escuchar el clamor del mayor general retirado Soto Jiménez: ¡Volver a Capotillo!, o las buenas recomendaciones de Guillermo Moreno.

Si con su retahíla de primos pudiera Danilo combatir la corrupción; valdría la pena escudriñar su genealogía, pero presumo que ya muchos primos habrán exigido al presidente un “sombrerito”, ante la escasez de “sombreros”.

Ahora que sé que el presidente y yo brotamos del mismo tronco me inquieto al pensar que si en los pasillos palaciegos “el primo Danilo” camina sin la ramita de ruda mojada enagua bendita: estará perdido; por ahí pululan espíritus malignos atentos al más mínimo error para sepultarlo políticamente.

Si el presidente Medina Sánchez quiere correr con mejor suerte que los dos anteriores presidentes sanjuaneros, tiene que decretar como Liborio que entre el bien, pero él mismo tendrá que sacar el mal sacudiéndose tal como lo hacían nuestras abuelas al frotarse el “Agua de Florida”.

Si llegara a conocer al “primo” serenamente le diría: “Entonces Danilo ¿Seguirás los pasos del glorioso patricio Francisco del Rosario Sánchez o los de papá Liborio “El Maestro Mateo de La Maguana”?”. Y finalmente, tras recordarle que el primer presidente sanjuanero gobernó apenas un mes y cuatro (4) días y el segundo tan sólo ochenta y nueve (89) días; con determinación le enfatizaría: “¡Sacúdete Danilo!”.

*La autora es auditora. Reside en San Juan de la Maguana

 

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