Discreción de Danilo al armar su gabinete

Con su discreción y parsimonia mientras arma la lista de su gabinete y otros altos funcionarios, a un mes de su toma de posesión, el presidente electo Danilo Medina podría estar apostando a lo que será un gobierno de bajo perfil.

El perfil bajo se avendría a su personalidad pero también a la necesidad de darle una sorpresa al país cuando sabe que la calle está esperando una remoción total de los ministros y altos funcionarios y cambios en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Mientras se ha dicho que los considerados corruptos quedarían fuera del nuevo régimen, Medina podría aprovechar y designar un nuevo gobierno completo, que es lo que piden los miembros de comités de base cuando son consultados.

La mención de que funcionarios actuales considerados corruptos no estarían en el nuevo gobierno ha provocado críticas y el anticipo de que si el presidente electo hiciera una remoción parcial, quedaría la sospecha sobre los salientes.

Cuando hace una semana Medina viajó a Colombia y Brasil para verse con los presidentes Santos y Rousseff, del grupo de personalidades que le acompañó solamente era muy conocido Juan de los Santos, el influ- yente alcalde de Santo Domingo Este.

La mayoría de los acompañantes en el viaje podrían pasar desapercibidos en las calles puesto que no han tenido activismo público y sus caras no son tan conocidas al día de hoy. Existe la creencia de que varios de ellos irán al nuevo gabinete.

De los Santos, un dominador del garito y hombre de fortuna personal sólida, habría sido uno de los principales cotizantes de la costosa campaña del candidato electo. Se dice que guarda, siempre bien apertrechado de prensa, su aspiración presidencial.

El bajo perfil
El bajo perfil, que lo mostró el presidente electo Medina cuando advirtió a la prensa que “yo no puedo estar en esto”, en referencia a diarias entrevistas tras su triunfo, fue en alguna medida una política que siguió el presidente saliente.

El doctor Fernández rara vez ofreció una conferencia de prensa. Ha tenido una relación personal bastante estrecha con dirigentes de medios y periodistas individualmente, pocas críticas, excepto de adversarios políticos y mucha comprensión.

Se dice en El Salvador que el éxito del presidente Funes, quien agota el tercer año de su quinquenio, ha sido el mantenerse en bajo perfil en la política doméstica y exterior; ha tenido logros en salud, educación y en el desarme del bandidaje callejero.

Barack Obama, el presidente americano ha sido todo lo contrario. A lo largo de sus casi cuatro años en la Casa Blanca, y cuando busca la reelección, no ha evadido solicitudes de entrevistas y al parecer las ha disfrutado, sobre todo de la televisión.

Su éxito ha sido tan notable que los apostadores creen que ganará la reelección en noviembre, pese a que Estados Unidos está lejos de la recuperación económica y tiembla ante la posibilidad de que haya un colapso en la tambaleante economía de Europa.

El bajo perfil de Medina significaría austeridad. Si extendiera ese sentimiento a sus funcionarios del gabinete y de los principales puestos públicos, preservaría la compostura del régimen y cumpliría con sus repetidas ofertas de la campaña electoral.

Al decir tras llegar desde Brasil que “no hay sombreros para tantas cabezas”, advirtió sobre algo que quizá no esperaba mientras discurría la campaña, o que por interés mantuvo en silencio: el afán de los suyos y aliados por acaparar los cargos.

Se cree que en cuanto a los suyos el presidente electo se manejará evitando las presiones que aunque son desmentidas, trascienden por las menciones inducidas en la prensa. Con los aliados Danilo podría negociar de partido a partido.

Su dolor de cabeza
Un dolor de cabeza del presidente electo Medina podría ser ordenar el retiro de buena parte de los 50 generales que tiene la Policía Nacional y escoger un nuevo jefe, dado que el actual, mayor general Polanco Gómez cumple edad y tiempo en el servicio, así como un nuevo jefe de la AMET.

Se supone también que ordenará cambios en los altos mandos de las Fuerzas Armadas y retiros por antigu¨edad en el servicio, quizá para cumplir con la ley orgánica y también para señalar su deseo de reducir la burocracia.

Las Fuerzas Armadas fueron clave en asegurar una votación sin interferencias en mayo pasado.

La sorpresa podría ser una ayuda. Mientras consume el tiempo en la elaboración de las listas, y las comisiones trabajan en los actos de la toma de posesión, quizá recuerde que el doctor Fernández y otros presidentes dejaron para última hora los cambios militares y de la PN.

Algunos cambios que podrían producirse en esas instituciones darán al público la noción, guardada con bastante hermetismo hasta ahora, de que durante el último tramo de la campaña electoral algunos oficiales superiores jugaron al partido opositor mientras la jerarquía propugnaba porque el orden no se alterara.

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