Democracia a la Dominicana

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Escrito por: Nelson Guzmán Diplán (guzmandiplan@hotmail.com)

La caída de Trujillo por quienes querían suplantarle abrió el espacio de libertad que muy ensanchadamente hoy disfrutamos, el riesgo que corrió mucha gente se catapultó con el magnicidio. Que quienes lo mataron no fueran los que debieron, es miserable argumento para  desconocer el arrojo de estos titanes del atrevimiento. Ellos abrieron las oportunidades de subir y bajar que hoy tenemos.

La imperfecta democracia, es el mejor escenario para la libertad, y esto último lo vale todo, disfrutémosla, pero sobre todo trabajemos día a día, para que sea una realidad, en beneficio de la mayoría, principalmente de los menos favorecidos, que son los que  tienen poco  que perder, porque la sociedad le ha negado sus posibilidades.

La República Dominicana, vive condiciones muy particulares en el escenario mundial, que datan desde el origen de la dominicanidad. Si el tratado de Basilea 1795 nos adjudica a Francia y Toussaint y Dessalines nos toman de botín privado, Napoleón Bonaparte y Leclerc intentan un rescate por el trofeo.

Sánchez Ramírez y Ciriaco Ramírez en representación del norte y el sur, se disputan después de la reconquista en Palo Hincado el  ¿Qué hacer? Con un pueblo sin un porvenir claro.  Vence la posición más atrasada, la antinacional, Ciriaco Ramírez va al exilio y la emergente nación pasa a mano de España, como provincia de ultramar. Cuando el ex-diputado ante las cortes españolas y rector de la universidad, José Núñez de Cáceres nos proclama independiente, Boyer entra a territorio nuestro, toma a Santo Domingo y nos gobierna por 22 años, hasta que madura el sentimiento nacional, con nuestro padre fundador Juan Pablo Duarte y su escuela política llamada La trinitaria.

Cuando la amenaza haitiana es recurrente, el guardián de la nacionalidad Pedro Santana, traiciona y nos endosa a España a cambio del título nobiliario de Marqués de las Carreras.

Cuando las finanzas del Estado tambalearon, Buena Ventura Báez pretende vender a Samaná y cercenar nuestro territorio.

Cuando la estabilidad política es pan comido, con las potencias inmersas en una conflagración mundial, en 1916, nuestra patria es invadida, por Estado Unidos  y se crean las condiciones, para que una dictadura despiadada, se enquiste y maneje la nación, como su finca.

La lección no se entiende “Maldita la maestra y maldito el aprendiz” canción popular, “Duró de cerviz”, “Mi pueblo fue talado, porque le faltó la sabiduría, dice la biblia, refiriéndose  a Israel”.

Cuando Juan Bosch ganó las elecciones con más de un 60%, alegó fraude, ahí arranca de nuevo, la historia que se inició en 1924, con las primeras elecciones, que organizó la recién fundada Junta Central Electoral y recibió quejas fraude. Desde 1966, Balaguer tenía una maquinaria que le permitía  ensanchar sus posibilidades de triunfo. Es en 1992 cuando la Dirección de Cédula,  siendo parte del gabinete político del presidente, pasa al control de la J.C.E. Hasta ahí, por los pueblos, mucha gente humilde se le acercaba al presidente, para saludarlo, congraciarse y pedirle una cédula, porque no tenía identidad, un diligente colaborador, la hacía al instante, con asiento en el aire. He visto muchos casos, que aún perduran.  Desde 1992 a la fecha, hemos avanzado mucho. Nuestro país tiene  uno de los mejores padrones electorales de América, compite con el mejor.

Todo el mundo reconoce el buen manejo de las autoridades electorales, pero agencias locales al servicio de intereses extranjeros aun después de culminado el proceso insisten en quitarle mérito, solo para justificarse ante las embajadas extranjeras que la financian, de suerte que le sigan soltando, el mazo de dinero.

En uno de los pocos países del mundo, donde hay más hombres que mujeres, debe haber muchos travestis de la dominicanidad, colocados en agencias antinacionales, especialistas en rascar cerdos y encantar culebras.

Creen que chuparse el dedo es jugada totalmente inocente. Comprar cédulas ha sido definido por el presidente de la Junta Central Electoral como el negocio del capa perros, así se demostró en el alijo de documentos encontrados en Santiago, donde el 65% había sufragado, casi la misma proporción de la votación real, nacional, quedando demostrado que comprar cédulas no renta.  El pasado proceso evidenció, que muchos políticos no asimilan en sus pulmones, un aire más limpio  y que, aun siendo inteligentísimos, juegan a la estupidez.

Teniendo aun los dientes de leche, recuerdo en la década de los 60, mi madre me llevó a casa de Tío Chemo, su  esposa la había mandado a buscar, para que viera la nueva maravilla, vasos de cristal que no se rompen, eran plástico, material  que estaba apenas, introduciéndose en el mercado. Cuando yo vi que dejo caer el vaso de la altura de su hombro y no se rompió, como niño desinquieto aceleré mi sed. Quiero agua, quiero agua. Lo que quería realmente, era probar la resistencia del vaso. Cuando me dieron agua, mordí el vaso  presioné y sacudí hasta que quebró. Cuando esto ocurrió solo atendí a vocear, “se rompe, se rompe”.

Este juego infantil no podemos aplicarlo a la política y a nuestra democracia, no podemos forzar el instrumento a ver si se rompe, porque el precio a pagar será muy caro. Fortalezcamos nuestras instituciones que la mayoría de los mercenarios tienen pasaportes extranjeros y se reirán de nosotros desde otras playas.