Madre dominicana espera justicia por asesinato de una hija

Por Miguel Cruz Tejada

NUEVA YORK._ Lisa Báez, madre de la joven Cheyenne Báez, asesinada en octubre del 2010 por dos sujetos que dispararon en una calle de Harlem, matando a la joven, sigue en espera de justicia por la muerte de su hija.
Por la muerte de la estudiante que tenía 17 años de edad y era conocida en su cuadra como «Canela», están acusados Boris Brown y Devon Coughman de 22 y 24 años de edad respectivamente.

En un video difundido por la policía, aparece Brown, confesando que él y su cómplice fueron quienes hicieron los disparos. El abogado de éste, alega que la confesión fue «forzada» por los investigadores.

El objetivo de los matones, no era la joven, pero fue impactada con varios balazos en la calle 128 Este, cerca de la avenida Lexington en el sector conocido como «El Barrio». En su memoria, las autoridades rebautizaron la intersección poniéndole el nombre de «Cheyenne Báez Way», debido a que la joven se convirtió en otra víctima de las balas perdidas.

«Cada vez que vean el nombre de mi hija en esa calle, que se acuerden que ellos la mataron por no querer bajar sus armas y esto, es lo que les puede pasar si no lo hacen», advirtió la madre.

Brown y Coughman están siendo enjuiciados en la Corte Criminal de Manhattan por el asesinato de Báez y se espera que los argumentos concluyan a mediados de esta semana.

De ser hallados culpables los acusados se enfrentan a 25 años en la cárcel. «Quiero que se haga justicia», insiste la progenitora de la víctima.

La señora Báez relata que estar presente en el juicio, fue como revivirlo todo. «Fue abrumador y tuve que caminar fuera de los tribunales», añadió.

Los fiscales presentaron en la causa, la grabación del video de la policía en la que Brown aparece haciendo la confesión el 12 de octubre del 2010, admitiendo que él fue quien hizo los disparos, en la parte trasera del proyecto habitacional AK Houses de la calle 120 Este.

Su defensor legal, Jeffrey Chabrowne, alega que su cliente fue sometido a más de 14 horas de interrogatorio y el acusado, tuvo que rendirse, confesando forzosamente.

«Los detectives de homicidios le dijeron que no iban a parar el interrogatorio, hasta que no admitiera que fue él (Brown) quien apretó el gatillo», arguye el abogado. «No creo que él lo hizo», dice el jurista, aunque no niega que el acusado estuvo en la escena del crimen la noche del tiroteo.

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