“Educación, contra la Semana Santa al revés de lo que debería ser”

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Escrito por: Nelson Guzmán Diplán (guzmandiplan@hotmail.com)

Se marchó la Semana Mayor, todo pasa, ahora debemos entrar en la verdadera reflexión sobre los resultados.  Es digno de análisis que el ábaco nacional, después del domingo de resurrección, sólo se mueva para computar la cantidad de muertos y heridos que quedó producto de la celebración de la pasión, muerte y resurrección del REY DE REYES y SEÑOR DE SEÑORES.  El seguimiento es al lado malo de la actividad, “el bacanal.”

El centro de operaciones de emergencia (COE) reportó 986 personas afectadas, entre las cuales hubo 40  muertas producto  de la sagrada fiesta a contra vía, diez más que el año pasado (2011),  Ocho más que en el 2010 y 16 menos que en el 2009, en que perecieron 56.  Ahora, tres intoxicados, como fieles adoradores de dios Baco y seis que no solamente se conformaron con beber alcohol, sino las aguas del río y los océanos terminando ahogados.

Resulta cuesta arriba, buscar el éxito del Centro de Operaciones de Emergencia, en la reducción de muertos que no están en su control, si algo funciona bien, en dominicana, con pocos recursos, es el COE, cuyos integrantes debieran ser condecorados, por su optimo desempeño y vocación de servicio.

Cuando la sociedad demanda mayores recursos para destinarlo a educación, fuera bueno que los planificadores de políticas públicas, entendieran el modelo de país a diseñar para futuro.  Hay que educar para la vida, porque sólo en vida se alcanzaría la anhelada felicidad, que aspira existencialmente todo ser humano.

Nadie se ha opuesto hasta hoy a la entrega del 4% para educación, aunque sus defensores poderosos, todos en algún momento tuvieron la oportunidad, de aplicarlo o de impulsar ese proyecto y no lo hicieron, hoy montado en la ola de la moda se congracian, para no lucir ridículos, jugando a la mala memoria colectiva.

El diseño del currículo del Ministerio de Educación, debe incluir entre muchas cosas, que no vienen al caso ahora, la priorización de la educación vial, de manera que todo el que alcance el bachillerato, salga de la escuela con su licencia, para conducir vehículos de motor y con un conocimiento mínimo sobre estos.  Pero desde muy antes, aprender la responsabilidad civil del conductor, cómo pone en riesgo su vida y la vida de los demás al desplazarse como un bólido en las carreteras y caminos nacionales.

Según el COE y la Policía todos, o casi, los accidentados habían ingerido alcohol.  Tomar alcohol con prudencia no es ilegal, ni inmoral. Conducir después de tomar bebidas alcohólicas, es penal en la mayoría de los países desarrollados, provocar un accidente bajo sus efectos es criminal.  Usted podría enfrentar hasta cadena perpetua. ¡Seria la cosa! Aquí todo es chercha.

Así también esta sociedad tiene que actuar, frente a los conductores imprudentes, desaprensivos y suicidas, dispuestos a liquidar con su mala conducta a gente buena o auto destruirse. Ver las estadísticas de fallecidos cada semana santa es pavoroso, lo más grave aún  Alcohol + Motocicleta=74.19% de los muertos por accidentes.

Aquí hay más de dos millones de motocicletas circulando, con conductores sin licencia, sin casco protector, sin conocimiento mínimo sobre la ley y los reglamentos del tránsito.

Hasta hace poco, era una máxima “los muertos en política no se pagan” ya se sabe que no es así, y hay que ser cada vez más drástico, para desterrar esas excusas de asesinos. Lo próximo debe ser, penas sobre accidentes de tránsito.

A veces vamos por las calles  conduciendo y nos pasa un motorista que parece una bala de salva por el ruido y la velocidad; o una bala perdida, tras un objetivo criminal. Tenemos que pedirle a Dios protección e impida que nos convirtamos en el blanco ocasional.

Las motocicletas que popularizaron los japoneses después de ser destruidos por las bombas atómicas,  superaran ya por mucho, a los muertos por esta catástrofe.  Algunos afirman jocosa mente, que es su dulce venganza  frente al mundo.

Pero que hacemos ya no hay burros de carga, y tenemos que luchar para que los pocos caballos que quedan, no sigan siendo maltratados, por los manejadores de carretas.

La mejor solución es la japonesa, motocicleta o burro motorizado, y nuestra esperanza, mayor inversión en educación, formación vial, ciudadanos responsables y más espiritualidad.