Peña Gómez: Hoy habrías cumplido 75 años

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“Hoy es siempre todavía”, dijo el poeta Antonio Machado. Porque te imagino  firme en la defensa de los derechos humanos, te imagino vigoroso en la lucha por el cumplimiento del 4% a la educación, porque te veo enérgico  en la denuncia diaria de las violaciones  constantes a la propia Constitución de la República, porque te observo analizando el discurso presidencial y desmenuzando punto por punto las estadísticas, con esa dialéctica implacable de tus razonamientos y explicaciones correctivas; porque te veo enhiesto, reclamando el respeto por el medio ambiente y en lucha contra los grandes consorcios mineros transnacionales.

Porque me parece escucharte, cuando nos llamaba a altas horas de la noche para que acudiéramos donde te encontrabas y nos revelabas informaciones y coordinaba acciones políticas.

Porque recuerdo aquel último día de tu existencia, cuando antes de partir a Cambita, nos dijiste que ganaríamos las elecciones que se iban a efectuar dentro de seis días y aseguraste que ganaríamos en 22 provincias (tu muerte sumó tres más). Porque hoy hubieses cumplido 75 años, y estarías con nosotros dirigiendo el combate cívico por las libertades democráticas y sociales, porque estarías impulsando la denuncia diaria, apoyando los movimientos sociales y comunitarios, porque estarías demoliendo los argumentos oficialistas, porque estarías convocando a las masas del PRD a esas gigantescas concentraciones de lucha por el poder, porque estarías uniendo el partido, sumando, fortaleciendo la organización, demostrando que el PRD tiene  una misión histórica, que no ha perimido, que quienes  desistieron de completar la obra inconclusa de Juan Pablo Duarte, por desviación o capitulación, nos han dejado el compromiso de hacerlo nosotros o desaparecer como entidad con vigencia histórica.

Tengo la convicción que el pecado original del PRD fue  hacer de la transición política del poder el eje estratégico de nuestros objetivos. La posibilidad de quebrantar ese sino equívoco fue el intento de la toma del poder en 1994 y en 1996.

Tú no podías fallar a los lineamientos socialistas democráticos y a las reformas pendientes  de la sociedad dominicana. Tú tenías una visión holística, integradora y habías elaborado un discurso social claro y coherente, que apuntalaría el proceso de cambios y modernizaría la nación  bajo un esquema productivo funcional.

Un líder de tus niveles, con las más amplias relaciones internacionales, que demostró el valor de la solidaridad internacional y de cómo esa solidaridad se convirtió en acicate para deshacer el maleficio de la invencibilidad electoral de nuestros adversarios y sus triquiñuelas, estaría hoy en las tribunas del mundo, abogando por el cambio en la República Dominicana, cambio sustentado en propuestas viables y con sentido práctico en beneficio de nuestro pueblo. La falta que hace tu liderazgo trascendente solamente puede ser medida por el vacío de la discusión de ideas.

La falta que haces se mide también por la reproducción política de estilos y formas de convivencia, contrarios  a los modelos éticos que defendiste con tanta gallardía en la tribuna pública.

Nunca te hubieses imaginado este panorama desolador. Es cierto que el mundo anda mal, que la crisis tiene dimensiones que van más allá de nuestras posibilidades, pero en todas partes del mundo, hay una primavera democrática y hay grupos expresando sus diferencias con el sistema insuficiente, con los modelos fallidos de Estado. Tu voz estentórea  hubiese tronado llamando al pueblo a cobijarse bajo las banderas democráticas de tu liderazgo.

Porque hoy hubieses cumplido 75 años, y hoy habríamos estado en tu casa, con un mariachi mexicano, y tú con ese sombrero de charro, cantando aquella canción, “Sigo siendo el rey”, y todos nosotros a tu lado, viéndote reír, con esa felicidad compartida entre tantos amigos y compañeros. Porque hoy hubieses cumplido 75 años, y todo sería tan hermoso, tan distinto. Tú que hiciste de la solidaridad un bien colectivo, que eras estricto en el cumplimiento de los deberes y tareas, pero que  tenías un alma grande para perdonar, para unir, para ganarte el corazón de cada uno de nosotros.

Hoy hubieses cumplido 75 años, y hoy vamos a orar a Dios por tu alma, pero tú, no dejes de rezarle a Dios por nosotros, para que, cuando lleguemos nuevamente al poder, no cambiemos nuestra forma de ser, y seamos  dignos de ti y de este pueblo burlado y engañado por unos y otros.

Escrito por Tony Raful