Interrupción en la exportación de naranjas de Brasil podría beneficiar a Puerto Rico

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Según datos del Departamento de Agricultura federal, el 26.4 por ciento del jugo de naranja consumido en los Estados Unidos es importado. Y Brasil, productor mundial, se ha situado como principal suplidor del mercado norteamericano, aportando el 56.4 por ciento de las importaciones de pulpa.

Por Tania Polanco

El revés que sufren los agroempresarios de la naranja en Brasil luego de que se detectaran residuos de fungicida en un cargamento de pulpa concentrada importada hacia los Estados Unidos se ha convertido en una dulce y muy atractiva oportunidad comercial para la variedad de naranjas o “chinas” que se producen en países del Caribe como la República Dominicana y Puerto Rico.

La interrupción en el suministro brasileño por el uso del pesticida carbendazim en los cultivos de naranjas, químico que no cuenta con permisos de la Agencia estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA) y el riesgo latente de que las heladas afecten los sembradíos de la Florida, han disparado el precio del producto en el mercado internacional al record de 2.13 por libra, prometiendo un escenario alcista para los contratos a futuro.

La subida en precio representa alrededor de un 26 por ciento y aunque ha bajado algunos puntos durante la última semana, se mantiene cerca de los 1.98 por libra, incrementando las ganancias de los naranjeros, que antes vendían sus cargamentos por debajo de 1.50.

En la actualidad, la producción de cítricos tanto en Puerto Rico como en la República Dominicana se concentra especialmente en el cultivo comercial de naranjas o “chinas”.

Aunque existen distintas variedades, la tipo “valencia” suele ser la más cultivada por ser favorita en el mercado internacional.

En Dominicana, la abundancia de terreno para uso agrícola, la disponibilidad de mano de obra diestra y barata y los programas de mejoramiento de semillas han contribuido a hacer muy atractiva la siembra de cítricos.

Según datos de la Secretaria de Agricultura en ese país hay más de 500 productores de cítricos, 350.000 tareas sembradas (56.000 cuerdas) y una producción de 493.000 toneladas al año, con un valor exportable de RD2.219.00 millones (56.7 millones de dólares).

Los principales cítricos exportados son naranjas (incluida la orgánica), mandarinas, toronja, piña, limón o lima. También realizan exportaciones de guineo, mango, lechoza, cajuil (marañón), aguacate, tamarindo, guanábana, chinola (parcha), coco y zapote. Los cargamentos de fruta van a Estados Unidos, España, Puerto Rico, Barbados y Aruba, entre otros países.

El 57 por ciento de los cítricos que se producen en República Dominicana corresponde a naranjas, ubicando el rango de producción en 575.172 millares al año, con un valor exportable de 2.34 millones de dólares, según datos del Centro de Exportación e Inversión (CEI-RD).

En estos momentos, empresarios de la industria citrícola de la provincia de Hato Mayor, responsable de más del 50 por ciento de la producción nacional, revisan alternativas que les permitan aprovechar la amarga coyuntura brasileña y poder ampliar las exportaciones de concentrados de naranja dominicanos hacia los Estados Unidos.

La producción de cítricos en Puerto Rico durante el año 2006 fue de 113.111 millares con un valor de 8.4 millones de dólares.

Un informe del Colegio de Ciencias Agrícolas sobre cítricos para 2007, señala que en la isla existen unas 3.000 cuerdas de china en huertos organizados, 5.000 cuerdas de china criolla entre plantaciones de café; 80 cuerdas de mandarinas; 65 de limas, 50 de toronjas y 50 de chironjas.

Pese a  la recesión de la economía y a la baja producción local alimentaria, que genera una altísima dependencia de las importaciones, la actividad agrícola en Puerto Rico alcanzó en 2009 un valor de 799 millones de dólares, según datos de la Junta de Planificación.

Las chinas cultivadas en Puerto Rico se pueden disfrutar durante casi todo el año pues las cosechas se suceden una a la otra: de noviembre a diciembre se recoge la china Nebo o “Washington Navel”; de diciembre a marzo la china nativa, que es sustituida entre abril y julio por la famosa china “valencia”. También abunda la mandarina Dancy y los tangüelos, resultado del cruce de la mandarina y el grapefruit.

Los incentivos agrícolas vigentes eximen a los agricultores “bona fide” del pago de toda clase de arbitrios en la adquisición de artículos y maquinarias de uso agrícola.

Por su lado, la Administración para el Desarrollo de Empresas Agropecuarias (ADEA) otorga incentivos para el desarrollo de la industria cítrica en la isla, que incluyen una ayuda al agricultor de hasta 800.00 dólares por cuerda nueva sembrada, un vale para la compra de fertilizantes y aportes del 50 por ciento de la inversión en proyectos de agricultores “bona FIDE” que adopten tecnología innovadora.