Gricel Mamery dice es víctima de discrimen

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La conductora de televisión Gricel Mamery asegura que fue víctima de una broma pesada, por lo que considera que la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública (WIPR) actuó de forma discriminatoria al despedirla por el escándalo que provocaron unas imágenes en las que aparecía besando a un chismólogo y mostrando su sostén.

“No pensé que estaba haciendo una conducta indebida, porque todo lo que pasó fue hacia mí”, advirtió la ex presentadora de ¡Qué noche!, de WIPR.

Gricel Mamery narró a este diario que las fotos la tomaron de sorpresa, tanto como la “broma pesada” de su amigo, el chismólogo argentino Javier Ceriani.

Narró que asistió a las Fiestas de la Calle San Sebastián junto con el comentarista de chismes y la animadora Ana María Canseco, para grabar visuales para un proyecto piloto que realizan en conjunto. Una vez terminado el trabajo, los invitó a compartir con el comediante Raymond Arrieta en el hotel El Convento en el mismo Viejo San Juan.

Al salir al balcón de la habitación, se topó con la tarima donde se presentaba la banda La Pepa, que enseguida los saludó, desatándose la euforia.

“Nosotros empezamos a fiestar; Ana María (Canseco) tomando fotos, entonces Javier es una persona desatada, es una persona impulsiva, él es así, él es un loco de la vida; yo nunca pensé que se emocionara tanto”, contó, quien afirma que hasta que no vio las fotos publicadas no sabía que la habían retratado.

¿Se dice que pudo haber sido un entrampamiento de Ceriani?

No, para nada, porque ni Ana María ni Ceriani sabían a dónde yo los iba a llevar. Ellos no sabían a qué tipo de fiestas yo los iba a llevar. Ellos estaban sorprendidos, ellos estaban felices.

La animadora, quien lucía tranquila y muchas veces risueña, indicó que su esposo Eugenio “Geño” Piñeiro no la acompañó porque ha estado un tanto indispuesto debido al cáncer de piel que lo aqueja.

Sobre el momento en que el chismólogo le sube la camisa, Gricel Mamery dijo: “Ahí entonces es que yo me bajo, no sabía que iba a subir la camisa; me sorprendí, fue una broma de mal gusto, fue inesperada, qué puedo hacer, no estuvo en mi control”.

Al encontrar las imágenes en un periódico local mientras moderaba el espacio Gozando en la mañana por Fidelity, llamó a su esposo y le indicó que hablarían en la casa.

Su esposo, su hijo Noel Gilbert Mamery, de 15 años, y el resto de su familia, la apoyaron.

“Vamos a cumplir casi los 20 años de casados; nunca ha habido un celo ni peleas de grandes magnitudes, todo lo hablamos”, apuntó al tiempo que negó estar separada de su marido.

Fuente: Primera Hora