Puerto Rico pide un milagro para Karla Michelle

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Eran las 10:00 a.m. Esperaban uno al lado del otro de pie y porque el equipo de producción de un canal de televisión coordinaba su entrevista en vivo. Ella extendió su brazo derecho y lo colocó en la cintura de él y se inclinó. Casi como un reflejo, él devolvió el cariño y con su brazo izquierdo comenzó a frotar la espalda de ella.

Pasaban los minutos y la entrevista no comenzaba cuando él pareció rendirse, sin quejas ni reclamos. Así, se giró hacia su amada, colocó su frente en la sien de su esposa y cerró los ojos. Ella era su soporte y él le reciprocaba en esta Navidad que todos quisieran olvidar.

El cansancio para don Carlos Negrón y doña Evelyn Vélez es evidente desde hace casi dos semanas, cuando su hija Karla Michelle fue alcanzada por una mal llamada bala perdida en la cabeza.

Pero ayer también se asomó, haciendo su debut y sin ser invitada, la resignación. El proceso que podría concluir con un diagnóstico de muerte cerebral para la quinceañera de Villa Palmeras ha comenzado. “Se la ofrecí ya (a Dios). Siempre se la he ofrecido. Es su voluntad, no la mía”, dijo doña Evelyn.

La mujer, quien es enfermera, se refería cuando hablaba ayer temprano a que desde el miércoles comienza a internalizar que su hija quizás no se recupere como ella espera. En la tarde sus expresiones fueron distintas.

Preguntada sobre si aceptaría que se le desconectaran las máquinas a su hija de haber muerte cerebral, ella contestó: “Yo sé que ella se va a levantar allí. Papa Dios me lo informó. No le vamos a desconectar las máquinas”.

La mañana estuvo cargada de tensión en el redondel del Hospital Pediátrico, a donde decenas de personas fueron tan pronto se regó la voz que la salud de Karla Michelle se había deteriorado.

La madre confirmó que pruebas que miden la actividad cerebral en una escala del 0 al 15 habían marcado una variable de 0, cuando en días recientes había sido tres. “Desmojoró muchísimo. Las próximas 12 horas son cruciales”, dijo don Carlos. “Lo que se logró hasta el martes, todo se perdió… el proceso no ha terminado”, agregó Evelyn.

La próxima reunión con los neurocirujanos que atienden a su hija podría ocurrir hoy. Al cierre de esta edición no se le había hecho a la adolescente la segunda prueba necesaria para verificar si refleja alguna actividad cerebral.

Luego de estas dos pruebas una batería de médicos se reúne y le da una recomendación a la familia.

El desfile de ciudadanos con buenas intenciones para con la familia fue continuo. Fueron los padres de un niño que murió de cáncer hace diez años, cuando tenía solo 13. A ellos para ese entonces les regalaron un pequeño altar a la Virgen y lo entregaron a Carlos y Evelyn.

Luego llegó Karla del Mar López, una abogada que sufrió un derrame cerebral en agosto que la dejó en coma por 30 días. Ayudada por sus padres, quienes impulsaban su silla de ruedas, fue a darle aliento a Carlos y Evelyn y fue esta última quien terminó dándole aliento a ella para que siga luchando.

Ya casi al mediodía, el cansancio volvió a atacar a don Carlos, un humilde empleado de supermercado. Sentado en una esquina del redondel y a pasos del altar en honor a su hija aprovechó un ratito de soledad, agarró una almohada y la puso contra una pared.

Entonces procedió a inclinarse y cerró los ojos. Esta prueba de fe, como la describen él y su esposa, continúa hoy.

 

Fuente: Nuevo Dia