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Las incidencias y características de los Mediocres en nuestra Comunidad

Pululan en los Medios de Comunicación, donde se enganchan;  en los partidos políticos, donde medran como tiburones cuando estos tienen opción de poder; en los Clubes, en los sitios de tertulias, los que visitan el Consulado,   y se caracterizan por la hipocresía, deslealtad, ingratitud  y el lambonismo descarado. Son los Mediocres y Lambones de nuestra Comunidad.

Por Andrés Marte

El Mediocre y el Lambón se esconde como serpiente dentro de la hierba en el bosque cuando tiene que asumir responsabilidades y lealtades; se esfuma  como el humo contra el viento en el trato social decente si no ve algún beneficio; si lo puede sacar, es de lo más cortés y afable con el objeto de su adulonería.

El Mediocre todo lo ve en función de algún beneficio para su faltriquera, donde no repara en guardar las apariencias porque su visión es a corto plazo y si después se ve al desnudo, no le importa la humillación porque para él  forma parte de su patrón de conducta, la sinvergüencería.

Pone distancia entre los que no son de sus plumajes, aquí se cumple el dicho,”Pájaro del mismo plumajes vuelan juntos”, porque necesitan quien le consienta  en la inmoralidad de sus relaciones, lo que no conseguirán con los que tienen dignidad y se respetan. Ya lo dejó escrito el divino maestro Jesucristo: son víboras, hipócritas, que nunca verán sus faltas, sólo verán las del ojo ajeno”.

El beneficio personal, las prebendas es el motor que mueve al Mediocre y al Lambón; los que se oponen a eso, no tienen su lealtad; su cobardía lo lleva difamar y murmurar en contra de quienes les adversan, o son sus desafectos y casi siempre encuentran  ecos y adhesión de quienes son sus iguales, cuyo modu operandi, es la insidia, la intriga y  el chisme. Muchas veces el mediocre es temerario, insolente y atrevido porque su ignorancia es parte consustancial de su ser, y la ignorancia se ha dicho es atrevida, donde su torpe inteligencia no le permite medir las consecuencias de su conducta.

El Mediocre o Lambón se aprovecha de las diferencias que tengan algunas personas para asociarse a una de las partes en contra de la otra, aunque esa otra persona no haya tenido ninguna diferencias con ella. Lo mueve a este proceder el beneficio que pueda obtener de la parte confabulada; y si ves que su confabulado es objeto de atención de parte de  alguna autoridad, o de algún grupo de poder fáctico y temporáneo, como los poderes de los que ostentan o pueden alcanzar  posiciones políticas, se alía a este en sus maquinaciones.

Los que medran en los medios de comunicación, por ejemplo, reciben la pleitesía y adulonería, lambonismo descarado, hasta de los oyentes que se dejan alienar con desinformaciones, que son las que sus oídos quieren escuchar, y más si le dan la oportunidad de expresarse al tenor de la simpatía y los intereses personales del que paga la factura del espacio en las ondas Hertzianas.

Algunos de estos  adolecen de conciencia de clase, pero buscan a los de su mismo plumajes para formar círculos   excluyentes, como si fuera un negocio personal; y los hay que se prestan a hacerle el juego, por motivos de adustez de temperamento,  frivolidad de personalidad o por canchanchanismo complaciente. En la Comunidad de los mediocres el que osa ser diferente, que se opone a sus métodos con dignidad, entonces es marginado e ignorado  hasta que el mediocre pueda obtener algún beneficio.

Los hay que se acercan a tí en un principio pero si después se enteran por chisme que tuviste alguna deferencias con alguien que es su amigo, entonces se alejan de ti sin conocerte y sin tu haber tenido nunca nada contra esa persona. Los hay que te hacen creer que son tu amigo, pero es para utilizarte, y conseguir algún favor de tí.

Los he visto en esta Comunidad con tanta falta de dignidad—entre ellos profesionales, politiqueros, activistas políticos, comunicadores o simples oyentes – que han sido atropellados con escarnio y burlas soeces, en ocasiones pasadas,  y olvidan el agravio sin recibir ninguna excusa , para adherirse a la simpatía política del  que los ha maltratados. Demostrando con ello su debilidad de espíritu, su lambonismo, falta de criterio y dignidad.

Los he visto que son de diferentes partidos y son atacados institucionalmente ferozmente, en un activismo politiquero fanatizado, y en un ejercicio panfletario de Los Medios,  alaban a su difamador, porque su falta de dignidad no le impele a ser solidario con su institución partidaria o su gobierno, porque los mediocres son desleales y cobardes. De lo contrario habría que pedirle al fenecido Sigmund Freud, un  profundo estudio psicoanalítico de tan extraño y desconcertante comportamiento.

Lo he visto muy arrogante con ropaje de tíguere criticando cuando son marginado por alguna razón, pero cuando algún incapaz, analfabeto funcional, con algún poder fáctico, lo llama y se pone de acuerdo con el fanfarrón, entonces este baja la guardia y su crítica y se convierte en un Lambón más del que antes criticaba, y entonces se aleja o se enemista con el que anteriormente escuchaba sus quejas o críticas contra su ahora Titiritero.

Los he visto en esta comunidad de indolentes que les hacen creer al objeto de su adulación que le son fieles, y los he oido decir, a mi me lo dijeron en conversatorio muy velado, cosas malas del que alaban públicamente. Como uno que me dijo del que es  su  Jefe politiquero, “ese es un Pega Block”. Pero el Pega Block es el Coordinador de campaña de su partido y tiene el poder si gana su candidato de nombrarlo de vicecónsul.

De estos personajes  ya conocemos de su hipocresía, de su falacia, de su falta de principios, de su método de intrigas, de doble moral, de su falta de solidaridad, de sus ingratitudes, de su interés personal de trepar, de su protagonismo exhibicionista con el candidato, de sus bajezas y de sus murmuraciones entre sus iguales.

Por último los he visto que se alejan del amigo o colega que menos le puede dar prebendas o algún beneficio, si pueden recibir o están recibiendo un beneficio mayor de alguien que se opone al primero.

Ese es el accionar, estas son las características y las incidencias del Mediocre, o mejor dicho del Lambón que por estar siempre moviéndose entorno a algún beneficio, termina saliéndose con la suya, e imponiéndose en la Comunidad de los Mediocres, donde La Dignidad, La Gratitud  y La Lealtad no existe.

 

*El autor es comunicador dominicano radicado en Puerto Rico

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Escrito por en Ene 5 2012. Archivado bajo Multimedia, Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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