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¿Por qué la gente, EN SERIO, siente que me está halagando al insinuar que no parezco dominicana?

Ser un dominicano en Puerto Rico significa muchas cosas. De cómo hablas y de cómo luces puede depender que tu experiencia sea más o menos positiva. Yo me considero agraciada.

Por Cristina Marrero

Estoy en el bando de las que se expresan  “aceptable” y lucen un poco mejor que eso. ¡En serio, no es vanidad! El principal elogio que recibo es: – “Pero, ¡tú NO pareces dominicana! Yo pensaba que eras venezolana”.  Y como en Venezuela tienen muchas reinas de belleza, yo estoy obligada a decir GRACIAS.

En los primeros meses lo dejé pasar sin dar muchas explicaciones. Una risa boba era suficiente. Luego vino el análisis, ¿por qué la gente, EN SERIO, siente que me está halagando al insinuar que no parezco de mi país? Entonces, vinieron las aclaraciones sin sonrisas:

– Bueno, allá hay de todo, igual que aquí. Gente del sur que habla de una forma; los del norte tienen su acento característico y el resto habla como yo. Punto.

Pero lo peor es la duda. Cuando aún con la explicación asumen un postura escéptica. Como si yo tuviera motivos para justificarme. Ahí me sale el respiro incómodo que mi marido ha logrado identificar, y que lo lleva a salir en mi defensa, antes de que el asunto pase del beige al marrón excremento:

–          Yo también pensaba como tú, hasta que la visité en la República por primera vez y me di cuenta que ningún amigo o amiga, familia o vecino, habla diferente. Mira, por cierto, ¿y tus nenes?

Luego están los chistes que te llegan al celular, por un amigo descuidado que reenvía los mensajes a TODOS sus contactos, olvidando que entre ellos tiene a una dominicana.

Veamos un ejemplo: “¿Por qué los dominicanos no pueden usar Colgate? ¡Porque terminan suicidándose, según las instrucciones del empaque!”. (Se cuelgan). Antes me ponía creativa y me inventaba un contra-ataque.

También están aquellos que recién te conocen y te mandan a prepararle mangú. Compañero, si yo he hecho mangú cinco veces en mi vida, es demasiado. ¡Mi mamá era quien me lo hacía! En nuestra gastronomía contamos también con habichuelas con dulce y locrio de salami. ¡Pídamelo que se lo preparo!

De todos los “tipos” mencionados, los que se sienten dominicanos son los que más me gustan. Te dicen: “¡Chacho, yo he visitado tanto Santo Domingo que ya soy dominicano! Yo no salgo de Punta Cana”. Notar, por favor, que visita SANTO DOMINGO, pero el avión lo deja en PUNTA CANA, Higüey. Son adorables.

En esa misma línea están los que tienen un tío, de un primo lejano que era dominicano, de un pueblo que no recuerda el nombre; pero que por tanto, ¡EL ES DOMINCANO, IGUAL QUE YO! Ay, Dios. Es muy bonito el gesto hasta que empiezan a hablar “como nosotros” para demostrar su homología conmigo. Me saludan: -“¡Dímelo, tigueraza!”… ¿Y es conmigo?…  -“¿Tú no vas pal´ concierto de Omega en Santurce?”… No lo conozco. Pregunto: ¿Es el mismo que canta Watagatapitusberry?… -“Tú ta´atrá. Ese es Black Point”… Ok, gracias…

¡Ah!, pero los anti-patrióticos se llevan el primer lugar. A estos les entra como un espíritu de rebelión, cuando saben que soy dominicana. Empiezan a criticar su propio país, resaltando las maravillas del mío, en cuanto al servicio hotelero, la calidad humana de las personas y sobre todo, nuestro desarrollo como nación independiente (la mayoría de las veces son simpatizantes del partido independentista). Estos casos me ponen en el compromiso de decir: “Ay no digas eso.

Puerto Rico es un país muy hermoso, que bla, bla, bla”. Y no es que no lo sea, es que el primero en reconocerlo debe ser el susodicho. A gente como Él es que no deberían darle la ciudadanía… ¿Cierto?

Finalmente, están los hombres que te mandan a buscarle una esposa. Una dama necesitada de residencia  en Puerto Rico. De preferencia, del campo. Con la excusa de que las dominicanas cocinan bueno, les encanta hacer oficio (¿quién le dijo eso a usted?, ¡lo hacemos inconformes!) y tienen el fondillo grande. Razones importantes para un matrimonio que dure toda la vida y parte de la otra.

Bueno, no debí decir finalmente. En el párrafo anterior concluyo con lo que me topo una vez al mes. Con la población general, pero ajena a mi círculo. He dejado de último la mejor estirpe borincana. Aquellos que cuando estudiaba, sabían que no tenía carro y se ofrecían (y lo hacían) a llevarme de un lugar a otro. Qué siempre preguntaban si necesitaba algo, y hasta con una sombra de emoción en la cara, aún hoy, me preguntan “curiosidades” de mi país; con una extraña y bonita sed de aprender sobre la islita vecina, sus costumbres, comidas y palabras diferentes.

Es más, tengo unos cuantos que con orgullo repiten, por ahí, las expresiones que aprenden de mí. ¡Y no son palabras lindas! (De´garitarse; quillarse; “juntarse” para salir, etc). Los que parecieran querer mostrar el lado más hermoso de Puerto Rico, sólo para mí.

Algunos me ponen apodos melosos, como “dominiqui” o  presentan con orgullo, antes que  mi nombre, mi nacionalidad ante sus conocidos. Y qué no me sienta yo discriminada por nada ni nadie; porque son los primeros en mostrar su solidaridad y empatía, así sea por la red social más popular del momento (¡Facebook!). Por culpa de ellos, NO me siento en casa.

Me siento mucho mejor que eso. Como una permanente turista en un hotel cinco estrellas.  Y aunque muchas veces me visita la nostalgia,  no puedo quejarme. Ya lo dicen por ahí. Yo vivo en la Isla del Encanto.

*La autora es periodista.

Sigue sus escritos en su blog personal  http://elcanaldelosmonos.blogspot.com

URL: http://diasporadominicana.com/?p=6048

Escrito por en Dic 17 2011. Archivado bajo Noticias, Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

2 Comentarios por “¿Por qué la gente, EN SERIO, siente que me está halagando al insinuar que no parezco dominicana?”

  1. Amparo

    Me pasa igual, me pregunta si soy venezolana, uruguaya, o cualquier otro país de Sudamérica, Algunos, como el primer medico que visite en la isla, me dijo que dijera que era mexicana. Cuando le pregunte por que?
    Que tenia México mejor que RD, se pudo rojo de la vergüenza.

  2. Cristina Marrero

    Amparo, me gustó la pregunta (retórica) que le hiciste a tu médico. Te la voy a “robar” para futuras ocasiones. Gracias por comentar!
    Te invito a unirte al grupo de seguidores de El Canal de los Monos.
    Feliz Navidad!

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