Sonia Pierre: símbolo de la lucha contra la discriminación de los hijos de haitianos en RD

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“Hay que hacer visible a la mujer haitiana, porque siempre se habla del bracero haitiano pero ellas sólo existían como mujeres de…..sin derechos”

República Dominicana (1963-2011)

Era hija de haitianos que tuvieron que salir de su país hacia la República Dominicana en busca de trabajo como braceros del Consejo Estatal del Azúcar. Comenzó a luchar a los 13 años por los derechos de los haitianos y de los dominicanos- haitianos que fueron y siguen siendo discriminados, rechazados y explotados en la República Dominicana.

Tras cursar estudios en Cuba fundó la organización MUDHA (Movimiento de Mujeres Dominico- Haitianas) para seguir peleando por su causa. En el año 2006 recibió el Premio Robert F. Kennedy a los Derechos Humanos, así como otro de Amnistía Internacional. Vivió constantemente amenazada.

“La discriminación por motivos de raza, idioma, color de la piel o nacionalidad es una realidad cotidiana para muchos haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana, explicaba Sonia Pierre.

La migración de la población haitiana a la República Dominicana es un asunto controvertido, utilizado a menudo por grupos nacionalistas dominicanos para culpar a la comunidad haitiana de los problemas sociales y de seguridad que sufre el país. Pero la realidad es que son muchos los haitianos y dominicanos hijos de haitianos que contribuyen sustancialmente a la economía dominicana realizando los trabajos más difíciles, peligrosos y mal remunerados.

El periódicoDiarioDigitalRD describía la situación de estos hijos de inmigrantes como “los vigilantes que cuidan nuestros edificios, los obreros de nuestras construcciones, la servidumbre en nuestros hogares, los braceros en los cañaverales, pagándoles salarios miserables”.

Naciones Unidas describía la situación en 2007 diciendo que “en la sociedad dominicana existe un profundo y arraigado problema de racismo y discriminación”, destacando el efecto injusto de ciertas leyes, sobre todo las relativas a inmigración y ciudadanía. En febrero del 2008, el Comité de los Derechos del Niño de la ONU publicó un informe en el que ponía de relieve con honda preocupación que los hijos e hijas de migrantes haitianos siguen teniendo un acceso restringido a la educación, la salud y los servicios sociales.

Tanto Sonia como sus cuatro hijos sufrieron continuas amenazas a causa de su trabajo. Tan es así, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos pidió a las autoridades dominicanas que diesen protección a la familia, cosa que no se hizo.

“En la República Dominicana los dominicanos de origen haitiano somos invisibles” afirmaba con dolor Sonia Pierre el 20 de Noviembre del 2006 en Washington cuando la Fundación Robert F. Kennedy le concedía su premio “en reconocimiento por sus esfuerzos que por largo tiempo ha llevado a cabo para proteger los derechos de los inmigrantes haitianos, que se enfrentan a una intolerancia y discriminación arraigada en la nación caribeña”.

En ese mismo acto Gay McDoual, juez y experto de Naciones Unidas para el tema de las minorías declaraba que “en un momento que incluso los haitianos de segunda y tercera generación son objeto de brutales abusos a los derechos humanos, Sonia Pierre ha surgido como la más profunda líder del movimiento de derechos de las minorías en la nación”. A lo que Sonia le contestó: “Para nosotros el derecho a un nombre y a una nacionalidad implica muchas cosas: el derecho a la educación, a la sanidad, a la vida”.

Sonia creció como otros cientos de miles de personas de ascendencia haitiana en un batey(campo de trabajo) en donde su familia trabajaba. “Ahí estuve hasta que me casé, sólo salí en alguna ocasión para temas de estudios”. Su madre María del Carmen cruzó la frontera sola “ya que venía a la República Dominicana detrás de su compañero, pero en la frontera conoció a mi padre y la cruzaron juntos. En Haití se quedó su hijo mayor y allí sigue” explicó Sonia. Y añade: ”Mi padre murió cuando yo tenía año y medio”. Su madre tuvo otra pareja con la que tuvo doce hijos más.

Durante su estancia en el batey La Lechera, Sonia soñaba con otro tipo de vida subiéndose a una loma que estaba detrás de su casa: se llamaba “Come Hombres” porque ahí se encontraron muchas osamentas de los cadáveres que dejó el dictador Trujillo. “Iba con mi hermano a esa loma porque había además de las osamentas muchos lagos y peces y camarones que nosotros pescábamos”, recordaba.

El español era su primera lengua aunque con su madre habla en creole, “pero cuando me oyen hablar creole en Haití o en algún otro lugar me dicen que lo hago mal, que hablo creoñol”.

En marzo del 2007 Sonia vio como grupos nacionalistas arrancaban su foto de una exposición que se había colocado en el Parque de la Independencia junto a la de otras cien mujeres que habían destacado en la República Dominicana. “Me siento muy dolida por lo que ha pasado”, se lamentaba Sonia, “trabajar por los derechos humanos no es fácil. Si defiendo los derechos de los dominicanos- haitianos es porque alguien los viola”.

Pero esa no ha sido la última agresión a Sonia. En abril del 2007 la Junta Electoral dominicana anunció la anulación del acta de nacimiento de esta activista por “irregularidades en la emisión de este documento, expedido en 1963”. Estas declaraciones crearon pánico en los cientos de miles de dominicanos de origen haitiano ya que les hubiera podido afectar a todos. “Yo soy dominicana y me duele este país” reivindicaba con desesperación Sonia, desde Estados Unidos, en donde se encontraba recuperándose de una operación de corazón que fue cubierta económicamente por un miembro anónimo de la Fundación Robert F. Kennedy.

Por todas esas razones, Sonia encabezaba la organización MUDHA con el objetivo de contribuir al reconocimiento de los derechos civiles y políticos de la población dominicana de ascendencia haitiana, además de reducir los abusos que se cometen en su contra por parte de las autoridades del Gobierno.

En MUDHA se da protección y ayuda a esta población para que puedan tener derecho a una vida digna. Desde información legal a cursos de educación para la salud, capacitación profesional para las mujeres así como sensibilización para el conjunto de la población de la isla. “Hacemos el trabajo que el Gobierno no hace, no quiere hacer o deja de hacer”.

El potente colectivo “Mujeres y Salud” salía en defensa de Sonia denunciando todas las agresiones y amenazas “porque Sonia ejerce desde hace varias décadas la defensa de los derechos humanos de la población dominico-haitiana, visibilizando la situación de la inmigración y la defensa de las mujeres de los sectores más desfavorecidos del país”.

Consciente de que la vida de las mujeres todavía es más complicada que la de los hombres, hasta su muerte vivió muy dedicada a ellas: “Hay que hacer visible a la mujer haitiana, porque siempre se habla del bracero haitiano pero ellas sólo existían como mujeres de…..sin derechos”.

Escrito por Ramón Espinosa

Fuente: http://periodismohumano.com/mujer/sonia-pierre.html